Ruta del Azabache (Villaviciosa)

El mejor azabache del mundo, junto con el de Whitby, es el de Asturias, España. Con un color negro intenso, textura y dureza incomparable, es extraído en la zona denominada la Marina, en la Costa Jurásica Asturiana, entre Gijón y Ribadesella, en la zona de Oles, Villaviciosa, desde donde hace más de cien años se exporta a Inglaterra. Ha sido el Principado el mayor suministrador de la península de material en bruto a lo largo de los siglos. Recientes estudios llevados a cabo por un equipo de investigación de la Universidad de Oviedo demuestran que el azabache español procede de una familia de árboles jurásicos, extinguida hace 65 millones de años, las protopináceas, además de las araucarias.
La zona costera que va desde Gijón hasta Colunga es la que guarda mayores depósitos e, históricamente, donde se concentraron casi todas las explotaciones. Conocida hoy como la “Costa de los Dinosaurios”, es un terreno jurásico con abundantes muestras de la fauna y flora de esta era. El azabache es el material fósil de origen vegetal más importante y representativo de toda ella. Fue, sin duda, el mejor de los españoles y de todo el continente europeo e igual al afamado de Whitby: ambos, el inglés y el asturiano, los mejores del mundo. (Wikipedia)

La ruta la realizamos el domingo 5 de abril, el Doimngo de Pascua 2015, y en familia, con mis padres. Nos acercamos a Tazones a hacer esta sencilla y corta ruta que me decepcionó un poco por no tener apenas vistas sobre el mar (tenía muy parciales y sin ver la costa) siguiendo los pasos de este mineral en nuestra región. El día fue bueno con nubes y claros y una brisa que dejaba la temperatura perfecta para una caminata matutina.

COMO LLEGAR

La ruta arranca en el precioso pueblo de Tazones. Para llegar a él podemos hacerlo de dos maneras, la más fácil es tomar la A-8 hasta Villaviciosa y seguir la cartelería de la Villa hasta que veamos la de Tazones. Un poco más corto es salir en Quintes e ir a la Venta de las Ranas para dejarnos caer a Tazones por la costa, pero es más lioso y si no se conoce bien la zona es mejor hacerlo por la primera alternativa planteada. A la entrada del pueblo hay un gran aparcamiento a mano derecha, lugar perfecto para dejar el coche.

DATOS TÉCNICOS

Distancia: 10.3 kms (en realidad un poco menos que nos despistamos y dimos un pequeño rodeo)
Dificultad: Baja
Desnivel positivo: 380 metros
Cota máxima: Oles (173 metros)
Itinerario: Circular
Niños: Sí, sin problema
Señalización: Sí, hay carteles (alguno caído) y marcas de pintura. La vuelta por carretera sin indicar al ser teoricamente el PR lineal.

LA RUTA

Aparcamos en Tazones a eso de las 10 y media para ponernos en marcha. Iniciamos la ruta bajando casi hasta el puerto, donde giramos a la derecha y empezamos a subir camino del faro, encontrándonos la preciosa casa recubierta de conchas, seguramente la más famosa de este precioso pueblo marinero.

Empezamos a subir por el pueblo ganando vistas del mismo.

Pero la subida al faro no tiene ningún mirador, y tiene las vistas semitapadas por el bosque, es lo que no me gusta de la ruta, que las vistas son muy parciales, me esperaba otra cosa…

Alcanzamos el Faro de Tazones, me esperaba vistas abiertas y un sitio precioso, pero no, se ve el edificio del faro y el mar, pero sin ver nada de la costa. Igual para gente que no esté acostumbrada a ver y oir el mar es precioso el sitio, pero despues de patearme varios kilómetros de nuestra costa y de ir a varios faros, pues sin más…

La ruta empieza a ondulear por bosques de eucaliptos con vistas parciales al mar, hasta que vemos parte de los Yacimientos de Icnitas, un monumento natural de la zona, abajo. Nos sentamos en un banco a comer el pincho que llevábamos de casa con estas vistas.

El día aclara hacia Oriente y tenemos a la vista la Sierra del Sueve, con las cimas del Pienzu y del Mirueñu tapadas por la niebla.

Y nos metemos en el pueblo de Oles, que es enorme en extensión, todo sea dicho. Su iglesia es la de San Félix, del siglo XIII, y fue restaurada hace 10 años gracias a la colaboración de todos los vecinos, como recuerda una placa a sus pies.

Nos queda ya poco para llegar a las Minas de Azabache (que al final no fuimos capaces de encontrar), y por el camino nos encontramos con ganado, viendo un cabrito y un cordero casi recien nacidos que eran muy ricos, daban ganas de jugar con ellos.

Y seguíamos caminando por el pueblo de Oles, tiene pocos habitantes al estar las casas separadas pero repito, es enorme, cuidado con perderse al volver por carretera que no es difícil.

Y llegamos a las Minas de Azabache, o al menos al área recreativa que tienen delante, donde hay un cartel que nos explica como se extraía y la historia de este mineral.

Además hay un riachuelo tras el cual buscamos sin encontrar las famosas minas, eran la disculpa para hacer la ruta (había visto fotos y solo se ve la entrada), pero va, nos quedamos un poco fríos.

Os dejo la copia literal del panel, que no se ve del todo bien:
El Azabache, material íntimamente ligado a la más antigua tradición asturiana, es originario del periodo jurásico (200-65 millones de años) y se formó a partir de la madera de especies vegetales de coníferas pertenecientes a dos grupos de taxones: Araucariáceas y Protopináceas.
La zona de Les Mariñes de Villaviciosa (Costa Jurásica Asturiana) es, a buen seguro, el lugar donde mayor riqueza azabachera podemos encontrar en el mundo, tanto por su extracción continuada durante siglos, como por la calidad del material obtenido.
Además de Asturias, Santiago de Compostela (España) y Whytby (Reino Unido) han sido y son territorios con gran tradición azabachera en el mundo, de ahí que fuesen los principales mercados a los que era exportado el material obtenido en las minas de “Les Mariñes” de Villaviciosa.
La minería azabachera se ha caracterizado por permanecer prácticamente inalterada a lo largo de los siglos, estando hoy día a punto de extinción por las grandes dificultades que se encuentra a la hora de extraer el material. Es por ello que muchas de las piezas elaboradas en la actualidad se obtienen a partir de restos de azabache desechados en el pasado y depositados en las escombreras de lass minas.
El trabajo de talla del azabache se ha distinguido por su singularidad. En los talleres familiares de “Les Mariñes” normalmente se hacía una división de las tareas a realizar según el sexo de los trabajadores, de este modo las mujeres se encargaban del pulido de las piezas (una de las labores más duras) utilizando para ello madejas de lana impregnadas de pulimentos naturales para obtener el brillo característico del Azabache.
Los varones (maestros azabacheros) manejaban en su labor diaria instrumentos rudimentarios como navajas barberas, piedras de fijación (ballestas) o dedales de aluminio (para evitar cortes en las manos). Con la ayuda de estas herramientas los artesanos del azabache han obtenido, a lo largo de los siglos, bellísimas piezas entre las que se cuentan Rosarios, Collares, Pendientes o las famosas Ciguas (amuletos para combatir el mal de ojo).

Y tras esto habíamos acabado la ruta, pero claro, había que volver a Tazones, y optamos por hacerlo por carretera siguiendo un track de JEA. Para ello atravesamos otra vez Oles pero por otra parte antes de dar a la general, dando un rodeo al saltarnos un cruce por ir hablando sin atender al GPS.

El día aclaró hacia el interior y vimos las cumbres nevadas de la Cordillera Cantábrica, sin poder identificar ninguna al faltarme referencias espaciales.

Y llegamos al pueblo de Tazones por el arcén de la carretera general. Dejamos la mochila en el coche y nos dispusimos a dar una vuelta por el precioso pueblo, uno de mis favoritos de toda Asturias. Al lado del cartel de la Ruta del Azabache hay una de la Ruta Mariñana de los Molinos, que sigue de Oles hacia Playa Merón, y que me apunto como futurible al conjugar molinos y parte de nuestra Senda Costera.

Y dimos una vuelta por la zona del Puerto tras tomar un café en una terraza. Es precioso el pueblo como ya dije, si no lo conoceis os animo encarecidamente a pasar un rato en él porque seguro que no os decepciona.

Y tras esto nos fuimos a casa a comer, con la sensación de haber seguido los pasos de un mineral vital para esta comarca pero con la espinita de no haber disfrutado de las vistas que esperábamos, pero bueno, que nadie nos quitó de pasar una muy buena mañana en familia.

Azabache

Track de la ruta: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=9271973

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2 Respuestas a “Ruta del Azabache (Villaviciosa)

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